Pasando rápidamente por las noticias del periódico La Nación, uno de los principales periódico de Argentina junto a El Clarín, veo esta noticia acerca de nuestro ex Ministro de Economía, Domingo Cavallo.

El artículo completo esta en este link "Tras el cacerolazo en París, Cavallo fue abucheado al llegar a Ezeiza". Similar fue el caso del ex ministro Dromi cuando vino a dar una charla a la Universidad Complutense de Madrid sobre Derechos Humanos en el 2002. La diferencia fue que él ya estaba alertado que "algo" podía pasar por lo tanto se trajo a su sequito para mantener el orden y pudo dar su charla. Como argentino, cuando pasan estos "ajustes de cuenta" a funcionarios o a ex funcionarios me alegro.

No sé si Cavallo ha sido honesto o no durante sus gestiones en diferentes gobiernos desde 1978, lo que si estoy seguro es que en su último paso por el gobierno de De La Rúa ha sido muy pobre y ha afectado a muchísima gente con el ya famoso corralito. Su último paso por el gobierno de Menen también fue bastante cuestionable.

Me alegro porque siempre he considerado que los argentinos somos demasiado pasivos en reclamar nuestros derechos y en exigir a nuestros gobernantes gestiones aceptables y honestas mientras están en el gobierno. Y si no lo son deben ser juzgados, castigados y cumplir su condena. En otras palabras: parecernos en algo al primer mundo al que tanto admiramos pero nos negamos a imitar.

Mientras sigamos en esta actitud, Argentina seguirá siendo lo que ha sido en los últimos años: un país irrelevante para el mundo que pasa totalmente desapercibido y un país sin rumbo.